HYBRIDO

ARTE Y LITERATURA

OSCAR W. OSORIO Natural de La Tulia (Colombia)
Poemas tomados del libro La balada del sicario y otros infaustos

Postal

La calle, en ayes multiplicada,
acaudalada de sicarios,
soleada de puñales hendidos,
henchida de putas melancólicas,
caudalosa de mendigos,
cenicienta la mirada.

La calle, arrecha de injusticias,
hilvana en los ojos su fachada mentirosa,
el delirio festil de sus rumberos,
la cabalgata de sangre de sus ferias,
la pandilla de machetes hambrientos,
el cartel lujoso de sus muertos.

La calle me avienta el alma lodosa de silencios,
me laberinta el corazón,
me extraña los amores,
me indaga, me afrenta, me exige…
y yo me avestruzo en el papel
donde gotean estas voces.


Caquetá

Llueve al alma
esta sentina de mendigos de la guerra,
de indios, de negros, de mestizos
huérfanos de amor
en cuyos pechos desnudos duermen su siesta final los proyectiles.

Llueve al alma
esta caterva de fusiles, de puñales, de garrotes
enhestados en la piel de los amigos,
esta bandada de vampiros incestuosos
que degüellan la esperanza en la árida mirada
de los niños.

Llueve al alma
esta indiferencia,
este desamor, esta indolencia
que extranjera el aullido de los campos,
que tiñe en los ojos la lejanía de los fuegos insuflados
de terror.


Desplazados

De la muerte hacia la muerte,
con el carcaj vacío de ilusiones,
se mueven las hordas campesinas
entre las garras guerrilleras
y el zarpazo para-militar.
En el corazón el hambre,
el alma narcotizada de dolores,
el pecho árido de esperanzas.
En el prisma de sus ojos
los hijos muertos,
las madres incineradas en el llanto,
los hermanos, los amigos,
la tierra, los amores;
en el prisma de sus ojos silente bruma.

Ya no lloran los campesinos.
Sus ojos, secos como chasquido de fusil,
van de muerte en muerte,
de hambre en hambre,
buscando qué buscar,
llagando la pradera majestuosa, la selva, la montaña,
con el orín de sus cultivos,
acaudalando con su sangre los bolsillos militares,
la codicia guerrillera,
la lujosa infamia de los narcos.

Los patriotas

Ahítos eructando patria
graznan psitacísmicos políticos
braman fusiles guerrilleros
vociferan militares oriflamas
y nos regalan este cielo en cascada
alucinado lago de cielo rojo
en cascada desde el pecho.

Y el pueblo grazna y brama y vocifera
y se puebla de sangre las pupilas
y yanta compañeros y hermanos y amores
y se harta de dolores y tristeza
y eructa sus silencios, su silencio,
el rojo silencio que se enhesta.

Ya no hay escampadero, techo o cobertores,
ya no hay escampadero
para esta lluvia de dardos que avalanchan,
mientras eructan ahítos patria, los patriotas.