HYBRIDO

ARTE Y LITERATURA

Alberto Cabra

UPA, UPA, CABALLITO

En mis brazos, niño mío me recuerdas a otros ojos
que jamás fueron de nadie cuando jugaba a ser grande.

Del profeta ayer leía:
“Tus hijos no son tus hijos;
pasan por nuestros cuerpos, mas no vienen desde nosotros.”

Ayer yo filosofaba. Es que yo no era de nadie.
Enséñame más, profeta:
“Puedes darles tu cariño pero no tus pensamientos
porque ellos los tienen propios.
Sus almas viven en casas
que no puedes, que no debes
ni en tus sueños visitar.

Cada tarde que te abrazo, tu risa brilla, niñito,
y repito que eres mío, que vuelvo a ser aquel niño,
el que no fuera de nadie, como me dijo el profeta.

¿Cobijita, niño mío?
Dedito que saboreas porque sabe a miel, a seno.
No le creas al profeta.
Tú eres mío. ¿Caballito?
Monta, monta a caballito. ¡Upa, upa, tun, tun, tun!

Cuando crezcas lee el libro y dile después a tu niño
que siempre fuiste de alguien.
¡Monta, caballito, tun!
Que un niño te lo repita como te lo digo ahora:
Eres mío caballito, mi caballito, tun, tun.