Reseña
Por: Susana Reisz
BALÚN CANÁN: DOCUMENTO HISTÓRICO
Y NOVELA TESTIMONIAL
Walter Rada. Cali: Sin Frontera Editores, 2005.
En un estilo sobrio, que evita el uso de tecnicismos
y se explaya en la narración histórica y el comentario esclarecedor,
Walter Rada examina en este libro los nexos entre una gran novela hispanoamericana,
la región en la que está ambientada y el atormentado espíritu
de su creadora. Así delineado, el objeto de análisis presupone
el restablecimiento de una perspectiva crítica menospreciada a
partir del estructuralismo y hoy en vías de rehabilitación.
Me refiero al esfuerzo por reinsertar la literatura en la dinámica
de la vida y por ponerla a dialogar con sucesos y lenguajes extra-literarios
que dibujan, por oposición, las borrosas fronteras de la ficción
y del arte verbal. Con la sencillez, la seguridad y la empatía
de quien conoce a fondo su materia, Rada reconstruye las circunstancias
políticas, sociales y personales de la autora y del mundo representado
en su obra. El escenario chiapaneco de Balún Canán (y de
la infancia de Rosario Castellanos) cae bajo la lupa de un analista que
sabe exponer con amenidad una multiplicidad de datos extraídos
de muy variadas fuentes: de estudios de antropología social y de
historia, así como de entrevistas y diversos textos de R.C. y de
otros escritores pertenecientes al ámbito de aquellas literaturas
que Antonio Cornejo Polar llamó heterogéneas.
Como resultado de tan amplias y minuciosas indagaciones, Rada logra poner
ante los ojos del lector un mundo trágicamente escindido, en el
que raza, lengua y cultura abren un abismo infranqueable entre ricos y
pobres, entre amos y esclavos. A un lado del abismo surge el arrogante
perfil de los ‘ladinos’, dueños de la tierra y de los
hombres que la habitaron desde el comienzo de los tiempos. Al otro lado
se dibuja la imagen de una masa de seres despojados de todos sus bienes,
de su lenguaje, de su religión, de su pasado, de su dignidad y
hasta de su humanidad. Huelga añadir que un estudio de este tipo,
tan atento al detalle de la narrativa de Castellanos como a la historia
mexicana en la que esa narrativa asienta sus bases, tiene una proyección
y un interés que van más allá de lo literario. El
cuidadoso examen de las voces y los personajes novelescos (casi siempre
timoneado por la voluntad de tender un puente entre imaginación
y realidad) no sólo permite redefinir el valor estéticopolítico
de la obra de Rosario Castellanos y la posición de Balún
Canán en el proceso general del indigenismo. También arroja
luz sobre las complejas relaciones entre memoria y fantasía, autobiografía
y construcción ficcional, sentimientos personales y emociones colectivas.
De otro lado, en la medida en que, al ser leída de este modo, la
novela hace visible la dimensión subjetiva de los cambios sociales
generados en Chiapas por la introducción de la reforma agraria,
el análisis de la trama y del escenario aporta elementos de juicio
que son fundamentales para entender el resto de la tumultuosa historia
regional, de las sublevaciones populares y de los graves conflictos políticos
hasta hoy irresueltos. Vista desde este ángulo, Balún Canán
no sólo se nos muestra como una extraordinaria obra de arte, sino
también como una valiosísima fuente de información
para descubrir las raíces del movimiento zapatista de comienzos
de los ochenta, así como para desenmarañar la intrincada
red de motivaciones que llevaron a la rebelión armada del 1º.
de enero de 1994 bajo la dirección del Subcomandante Marcos.
No es poco el mérito del autor de este libro al proponer una perspectiva
de lectura que desplaza los límites de la ficción y que
postula, a través de esa maniobra audaz, la continuidad de lo imaginario
y de lo histórico. Otro mérito remarcable, que quizás
constituya el rasgo más original del estudio, es el haber establecido
una suerte de diálogo a distancia entre la obra de Rosario Castellanos
y la de uno de los más geniales representantes de las literaturas
heterogéneas, el peruano José María Arguedas. Con
mirada certera, Walter Rada ha podido descubrir afinidades profundas —emocionales,
morales, estéticas—, que vuelven irrelevantes las diferencias
de sexo, de etnia o de clase social entre ambos creadores. Al poner en
contacto sus mundos ficcionales y sus respectivos lenguajes artísticos,
Rada crea una relación en ausencia que produce un efecto de iluminación
mutua. En la base de ese revelador procedimiento comparativo se reconocen
dos modelos teóricos que él utiliza sin exhibirlos: el dialogismo
de Bajtín y el pensamiento feminista. Un lector familiarizado con
la filosofía bajtiniana interpretará el acercamiento de
Castellanos y Arguedas como una invitación a aguzar el oído
para percibir la voz y las tonalidades valorativas de la una en el otro,
sin que para ello importe que jamás haya ocurrido un verdadero
encuentro entre ambos ni un efectivo intercambio de opiniones. De un modo
análogo, quien esté acostumbrado a incluir la problemática
de género (sexual) en la crítica de textos literarios, no
necesitará que se le explique detalladamente por qué una
mujer blanca y de clase acomodada, que ha sido desvalorizada en el seno
de su familia por no haber nacido varón y que ha presenciado el
sistemático maltrato de su queridísima nana india, tiene
muchísimo en común con un mestizo andino que se siente dolorosamente
dividido entre su pertenencia al ámbito intelectual y artístico
hispano-hablante y su adherencia emocional al menospreciado mundo quechua
de sus primeros amores. Walter Rada percibe sagazmente los paralelismos
y los pone a juicio de sus lectores sin imponer su propia voz y sin extenderse
en consideraciones que impidan ‘escuchar’ el diálogo
entre dos creadores congeniales. Éste es un libro que enriquece
la crítica sobre Rosario Castellanos, que proporciona más
de una clave para la comprensión de la historia mexicana reciente
y que invita a concebir los procesos literarios de Hispanoamérica
como una fascinante polifonía, que se prolonga indefinidamente
en un más allá de lo nacional, lo temporal y lo geográfico.
Por todo eso, merece ser leído con atención.
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