MARIA DEL
MAR MARTINEZ-LEONARD nació en Almería, España,
en 1969. Siguió estudios de Traducción e Interpretación
e Interpretación en la Universidad de Granada. Sus trabajos han
aparecido en las revistas literarias españolas “ Extramuros”
y “Octubre”. Actualmente ejerce como traductora y cursa el
MLS en el Centro de Graduados de CUNY.
UNO
Vengo del paraíso y de la música.
DIGO: cerca del lago, soy un pájaro con vértigo de alturas;
juego con el
destino y con la sombra; muevo una pierna y después la otra.
PREGUNTO: ¿es la hora de la lluvia?
Hay una serpiente dentro de un baúl , dos esferas (como dos mundos)
girando eternamente en el silencio, y un poeta enterrado bajo el polvo
del olvido
de una civilización apocalíptica.
DOS
Mi sueño feliz es una habitación en la
que estamos yo y todos mis amigos,
que han venido de tierras lejanas. Hablamos de la soledad, de la vida,
de la
muerte.
Afuera, hay un río de aguas transparentes donde viven no sólo
peces de
agua dulce, sino también, algunos animales del mar y plantas. Dentro
del río, el
dolor o el tiempo no existen.
Entonces, uno de mis amigos (cuya lengua es dulce y extraña) me
regala
un libro de cuentos: “ El Viaje Imposible”. Miro al horizonte
y puedo ver el
infinito, suavemente difuminándose, detrás de un cielo muy
azul.
TRES
Subiré, subiré tan alto que no podrás
verme.
y mi cuerpo será de nieve.
CUATRO: EL AMANTE
No mires atrás, que ya no importa el susurro monótono
del viento del sur. No
mires atrás o acabará esta extraña, insólita
armonía. No mires, no mires atrás.
Porque será como gota que cae y riza el agua.
CINCO: LA AUSENCIA
Eres el pasado y el futuro de mi corazón sin prisa.
Tu presencia invisible, compañera inseparable de mis días.
Mis manos lloran largamente hacia adentro; no puedo tocarte.
Como una pesadilla, pasan cinco estaciones.
Primavera. Verano. Otoño. Invierno.
Y otra vez primavera.
SEIS
El dulce viento del lago en verano recorre avenidas
y museos. Llega a las
casas y a los barrios. Sube por los rascacielos, hinchándolos de
niebla.
Y ahí está: tumbado entre los árboles del parque,
sereno, y azul como una
ola, mi amado. Queriendo o soportando su propia existencia. Ahora, también
un
poco, la mía.
Hay momentos, igual que éste, en los que no querría despertar
nunca.
Pues nada conozco de aquél a quien amo, excepto la imperiosa necesidad
de su
presencia.
SIETE
Prefiero vivir en la poesía. Donde el futuro
es un buen sitio al que llegar.
Donde la belleza existe.
OCHO
Me gusta sentarme a leer en un rincón de mi cuarto,
en un restaurante o
en la pura calle.
Así, cobijada en los rincones, se me olvida a veces que la vida
es triste y
escribo cosas como ésta.
NUEVE: LA CIUDAD
Podría zambullirme veloz en el telar de luces
eléctricas de La Ciudad.
Buscar inútilmente palabras para contar su noche sin estrellas.
Podría meditar
serena y crear, luego, algunos versos recordanto a Lorca, por ejemplo.
Mas sólo
vagamente trazaría los perfiles de su mundo, infinito en forma,
color y
pensamiento.
DIEZ: LA VENTANA
Me asomo a la ventana y ya no estás. Entre nubes,
mirándome desde arriba, con
tus grandes ojos grises.
No importa hasta cuando. Siempre te busco desde mi ventana.
Mirándome desde arriba, entre nubes de belleza triste.
ONCE: 1984
Espirales blancas en el cielo de Londres: el futuro no existe para Winston.
Desde su escondite, el enemigo del pueblo pide el fin de la paz con voz
de oveja,
y un barco lleno de refugiados es bombardeado en algún lugar del
Mediterráneo.
Acuérdate de sonreír frente a la telepantalla.
TU HERMANO MAYOR TE VIGILA
DOCE: EL FIN
Este amor es casi un milagro. Europa, únicamente
un espejismo. Nueva York, un
sueño lejano.
Sólo resta otro mes de infierno y de cielo. Después vendrán
la libertad, la
amistad y, por fin, la muerte. Bella e inmensa, como un planeta.
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