JOSE J. OSORIO es estudiante del
Programa Doctoral de Hispanic and Luso-Brazilian Literatures en Graduate
Center-CUNY
Aspectos barrocos en la poesía de Luis
Cernuda
EN LA PRESENTE monografía llevo a cabo un análisis
de algunos poemas de Luis Cernuda, procurando encontrar en ellos algunos
aspectos barrocos de su visión del mundo.1
Entre los aspectos que caracterizaron el barroco español está
la actitud frente al mundo y la relación del ser humano con su
entorno; en este sentido se reconocía la fragilidad humana frente
a elementos a los cuales se tiene que someter, por ejemplo, la muerte.
Esto interesó muchoma poetas como Quevedo.2 Su poesía es
tenida en cuenta como el arquetipo barroco bajo cuyos presupuestos se
desenvuelven algunos poemas de Cernuda.
Por elaboración negativa, todo poeta que desdice del mundo que
le corresponde vivir elabora una nueva cosmogonía; o al menos de
sus poemas se puede intuir el otro mundo que anhela y hacia el cual pretende
que su poesía lo lleve. Cernuda no es la excepción, su poesía,
y en particular los poemas que podemos llamar barrocos por su intención
de dar cuenta de un mundo que aparece decadente y grotesco, van configurando
un mundo ilusorio en el cual el poeta anhela vivir o cree haber vivido.
Es la época de la niñez y su mundo fuera del tiempo el que
considera Cernuda como el mundo pleno, auténtico, que se añora
y se cree reconocer en lugares o situaciones particulares. Lugares que
se corresponden con una visión especial de la naturaleza y su relación
inmediata con el sujeto. En estos lugares el ser humano se complementa
con el mundo formando una unidad que lo hace sentir feliz y en la cual
el tiempo no existe. Así, se configura la idea de una armonía
universal en la cual la naturaleza tiene un sentido panteísta;
también, nosotros somos parte de esa comunión donde no existe
la amargura. Cernuda expresa esto en "Jardín antiguo":
Hay destinos humanos ligados con un lugar o con un paisaje. Allí
en aquel jardín, sentado al borde de una fuente, soñaste
un día la vida como embeleso inagotable. La amplitud del cielo
te acuciaba a la acción; el alentar de las flores, las hojas y
las aguas, a gozar sin remordimientos (Ocnos 65).
Para la visión poética de Cernuda este mundo existió
pero se perdió cuando los seres humanos dejaron de lado la imaginación
y se sometieron al tiempo y el utilitarismo.3 obligados a vivir en una
sociedad determinada por la hipocresía y la exclusión de
la diversidad. En "Ciudad Caledonia" se lee:
Como la ciudad es, fachadas rojas manchadas de hollín,
repitiéndose disminuidas en la perspectiva, cofre chino que dentro
encerrara otro, y éste otro, y éste otro, así los
seres que en ella habitan: Monotonía vulgaridad repelente en todo.
¿Cómo llenar las horas de esta existencia sin fondo? Divinidad
de dos caras, utilitarismo, puritanismo, es aquella a que pueden rendir
culto tales gentes, para quienes pecado resulta cuanto no devenga un provecho
tangible. La imaginación les es tan ajena como el agua al desierto,
incapaces de
Toda superficialidad generosa y libre, razón y destino mismo de
la existencia (Osnos 126).
También la época de la niñez es la representación
individual de esa armonía colectiva que se rompió desde
la antigüedad. La continua recreación a través del
recuerdo de las vivencias de la infancia hacen restituir la ilusión
de ese tiempo perdido. El recuerdo cumple una función catártica
de la realidad que sofoca al adulto, abre la posibilidad de soportar un
mundo en el cual la individualidad y la libertad son negadas.
Sin embargo, el poeta es consciente de lo débil
que es el recuerdo y reconoce la imposibilidad de alcanzar mundo real
donde reine la armonía. Para cernuda, sólo se dan momentos
exporádicos donde al recuerdo de momentos contemplativos de nuestra
infancia, se ligan lugares que en ese momento la voz poética describe.
Estos lugares son el puente en la ilusión de una armonía
universal posible con un pasado que por su carácter de evocación
es fantasmagórico. También es el reconocimiento de la conciencia
del tiempo que nos hace vivir en un mundo donde las posibilidades de la
felicidad han sido erradicadas del ser humano. En "Noche del hombre
y su demonio" escribe:
D: Vive la madrugada. Cobra tu señorio.
Percibe la existencia en dolor puro.
Ahora el alma es oscura, y los ojos no hallan
Sino tiniebla en torno. Es ésta la hora cierta
Para hablar de la vida, la vida tan amada.
Si al Dios de quien es obra le reprochas
que te la diera limitada en la muerte,
su don en sueños no malgastes. Hombre, despierta.
(La realidad 227).
Doble angustia se percibe en la poética de Cernuda;
de una parte la convicción que en la sociedad humana, en épocas
antiguas, se dio la exacta comunión entre el hombre y el mundo
-visión heredada de la Grecia antigua-,4 armonía que se
perdió en parte por la mediocridad de los seres humanos, mediocridad
que detesta el poeta.5 Además, Cernuda considera que cada individuo
tuvo una época en la cual su vida no tenía roto el vínculo
original con el mundo; esta época corresponde a la infancia.6
En el niño, el vínculo armónico con el mundo se pierde
cuando adquiere conciencia del tiempo, y además percibe la necesidad
de conocer. El establecimiento de la razón en el individuo es visto
por Cernuda como una fatalidad, principio del fin de la armonía
original que tenía establecido de manera intuitiva el niño
con el mundo. Cernuda expresa en "El tiempo" esta idea
De la siguiente forma:
Por el camino solitario, sus orillas sembradas de chumberas
y algún que otro eucalipto, al trote de las mulas del coche, volvía
el niño a la ciudad desde aquel pueblecillo con nombre árabe.
¿Cuántos años tendría entonces: conco, seis?
Él mismo no lo sabía, porque el tiempo, la idea del tiempo
no había entrado aún en su alma (Ocnos 41).
Sin embargo, el rompimiento del vínculo no es
definitivo y se restablece de vez en cuando en lugares que evocan la niñez.
Pero al tener conciencia de que es sólo un recuerdo, el espíritu
se reconoce apartado del mundo y ya imposibilitado para reconquistar su
unidad con éste. El tiempo, la conciencia, la sociedad, impiden
al espíritu humano a recuperar la unidad perdida con el cosmos.
De la conciencia de la pérdida de la armonía con el cosmos
surge la actitud ética del poeta; considera que existió
una armonía con el cosmos y busca incesantemente por restablecer
para sí esa armonía. Por ello su vida se convierte en un
vagar por el mundo buscando ese ámbito ideal, y renunciado a lo
mediocre y la hipocresía social.
La necesidad que siente el poeta de buscar el tiempo perdido lo llevan
a ejercer una fuerte actitud de independencia con respecto a la sociedad
y los individuos que lo rodean. Esto impulsa al poeta a llevar una vida
de continuo deambular y de soledad.7 Pero también confirma una
de las particularidades de Cernuda como poeta excepcional: su palabra
esta indisolublemente ligada con su vida; estética y ética
forman un todo.
La poesía de Cernuda configura la idea de un tiempo perdido que
se busca ilusoriamente restituir. En "El poeta y los mitos"
expresa Cernuda:
Que tú no comprendieras entonces la causalidad
profunda que une ciertos mitos con ciertas formas intemporales de la vida,
poco importa: cualquier aspiración que haya en ti hacia la poesía,
aquellos mitos helénicos fueron quienes la provocaron y la orientaron.
Aunque al lado no tuvieses alguien para advertirte del riesgo que así
corrías, guiando la vida, instintivamente, conforme a una realidad
invisible para la mayoría, y a la nostalgia de una armonía
espiritual y corpórea rota y desterrada siglos atrás de
entre las gentes (Ocnos 51).
El poeta es consciente de esta ilusió; sin embargo
no deja de considerla importante. Por el contrario, expresa el reconocimiento
de lo efímero de esta búsqueda, convirtiéndola en
tema para muchos de sus poemas; los que mejor se adaptan a una poética
barroca en Cernuda.
En sus poemas de fuerte temática barroca se notan algunos donde
el cuerpo humano es presentado como la materia que es aniquilada por el
tiempo. Existe en sus poemas la visión del paso del tiempo sobre
el cuerpo humano; unida a esta visión está la exaltación
de la hermosura de los cuerpos jóvenes. Los cuerpos jóvenes
son considerados más hermosos que lo más bello que la naturaleza
puede ofrecer. La hermosura de los cuerpos jóvenes adquiere en
Cernuda una categoría especial: estos cuerpos permanecen en la
memoria, el tiempo no los puede destruir en el recuerdo. El momento en
que el poeta da cuenta del descubrimiento de estos cuerpos el tiempo se
detiene, se eterniza en instante. Lo expresa en "Sombras":
Aquellos seres cuya hermosura admiramos un día,
¿dónde están? Caídos, manchados, vencidos,
si no muertos. Mas la eterna maravilla de la juventud sigue en pie, y
al contemplar un nuevo cuerpo joven, a veces cierta semejanza despierta
un eco, un dejo del otro que antes amamos. (Ocnos 98).
Esta visión de lo bello encontrado en el cuerpo
humano joven, de índole masculina, nos muestra el papel central
que tiene la idea de placer en la poesía de Cernuda. En opinión
de O. Paz:
En su mundo no reina el rostro, espejo del alma, sino
el cuerpo. No se entenderá lo que significa esta palabra para el
poeta español si no se advierte que ve en el cuerpo humano cifra
del universo. Un cuerpo joven es un sistema solar, un núcleo de
irradiaciones físicas y psíquicas. (194).
Para el poeta la búsqueda de lo hermoso está
ligada a la idea de placer. "Algunos creyeron que la hermosura, por
serlo, es eterna...y aun cuando no lo sea...ella y su contemplación
son lo único que parece arrancarnos al tiempo durante un instante
desmesurado (Ocnos 82). El deseo que despiertan los cuerpos jóvenes
es irrenunciable, y se impone al amor.8 Sin embargo, amor y deseo entran
en contradicción constante. El placer busca permanecer, pero el
tiempo se interpone al acabar la hermosura. En este caso, el poeta privilegia
el placer al amor; por ello prefiere renunciar al amor cuando éste
pretende debilitar la libertad. En Cernuda, el placer es privilegiado
porque gracias a él se siente la ilusión de la permanencia
de lo bello en los cuerpos y el amor es un sentimiento en el que se otorga
parte de la libertad; a esta el individuo no debe renunciar jamás.
En esta concepción, el tiempo es el intruso que destruye los cuerpos
que son deseados e imposibilita el gozo auténtico; del que si puede
gozar el niño porque no tiene conciencia de la muerte, del tiempo.
Para Cernuda, los placeres del adulto, como los del conocimiento el sexo,
no son auténticos y nunca se pueden igualar a los gozos que puede
alcanzar el niño. En "Jardín antiguo" lo expresa:
Más tarde habías de comprender que ni la
acción ni el goce podrías vivirlos con la perfección
que tenían en tus sueños al borde de la fuente. Y el día
que comprendiste esa triste verdad, aunque estabas lejos y en tierra extraña,
deseaste volver a aquel jardín y sentarte de nuevo al borde de
la fuente, para soñar otra vez la juventud pasada (Ocnos 65).
La bello, para Cernuda, es imposible alcanzarlo en la
edad adulta; arrojados del mundo armonioso pretendemos dar cuenta de lo
hermoso a través del lenguaje que es insuficiente para comunicar
la sensación de lo bello. "...lleno de dicha, de embriaguez,
de vida. Pero nunca diré por qué. Es locura querer expresar
lo inexpresable" (Ocnos 110).
La palabra no da cuenta de la totalidad de la experiencia de lo bello.
El poeta evoca su experiencia de lo hermoso pero se reconoce incapaz de
comunicarlo de manera absoluta. Esto se debe a las características
temporales del lenguaje, que describe de manera sucesiva una experiencia
que es inmediata, instantánea, atemporal. Por tanto, la palabra
es débil a la hora de dar cuenta de la experiencia de lo hermoso,
el poeta debe trabajar con un material, las palabras, que son insuficientes
paa dar cuenta de una experiencia total, unitaria.
Cernuda trata de superar esta dificultad, sin pretender ilusamente que
el lenguaje pueda expresar toda la riqueza de la experiencia, a través
de la evocación de las descripción de parajes, con sus detalles
sensoriales, en particular los de tonalidades de color y de sonidos. Ligando
estas descripciones a un recuerdo infantil, en la mayoría de los
casos o a una experiencia del adulto. En esta experiencia el adulto recuerda
la infancia como algo más pleno que la vivencia actual del narrador.
En "El patio" hallamos estas referencias:
Viendo este rincón, respirando este aire, hallas
que lo que afuera ves y respiras también está dentro de
ti; que allá en el fondo de tu alma, en su círculo oscuro,
como luna reflejada en agua profunda, está la imagen misma de lo
que entorno tienes: y que desde tu infancia se alza, intacta y límpida,
esa imagen fundamental, sosteniendo, ella tan leve, el peso de tu vida
y de su afán secreto. El hombre que tú eres se conoce así,
al abrazar ahora al niño que fue, y el existir único de
los dos halla su raíz en un rinconcillo secreto y callado del mundo
(Variaciones 63).
La ciudad, la patria española son mencionados
en muchos poemas donde aparece una visión barroca de desengaño
y exilio. La patria surge como ese lugar que se anhela pero del que se
siente alejado, incomprendido.
Atrás quedaba tu tierra sangrante y en ruinas.
La última estación, la estación al otro lado de la
frontera, donde te separaste de ella, era sólo un esqueleto de
metal retorcido, sin cristales, sin muros -un esquelet desenterrado al
que la luz postrera del día abandonada. ¿Qué puede
el hombre contra la locura de todos? Y sin volver los ojos ni presentir
el futuro, saliste al mundo extraño desde su tierra en secreto
ya extraña (Ocnos 120).
La ciudad representa dos momentos: aquella que es vista desde la adolescencia,
donde empieza a vislumbrarse el mundo como asombro y maravilla. En "Ciudad
de la meseta"escribe:
Así viste la ciudad y así la amaste. Sede militante y ociosa
, a solas con la historia, encastillada en su espolón, por cuyos
aleros volados el tiempo eterno y la realidad profunda hicieron sus nidos,
adonde vuelven incansablemente un día y otro (Ocnos 113).
Y la visión adulta de una ciudad poblada de seres
mediocres e hipócritas en la cual no hay nada para ejercer la imaginación.
"No quiero la ciudad hecha de sueños grises"(Realidad
75). Así, la ciudad es la concreción del tiempo, la conciencia
y la muerte. En ella se confirma la pérdida de nuestra unidad con
la naturaleza. En "Cementerio en la ciudad" expresa:
Cuando la sombra cae desde el cielo nublado
Y el humo de las fábricas se aquieta
En polvo gris, vienen de las tabernas voces,
Y luego un tren que pasa
Agita largos ecos como bronce iracundo.
No es el juicio aún, muertos anónimos.
sosegaos, dormid; dormid si es que podéis.
Acaso Dios también se olvida de vosotros
(Realidad 170).
La ciudad queda de esta manera configurada como el lugar
donde el tiempo y la muerte ejercen su reino. Mientras, en la naturaleza
está la posibilidad del reencuentro de la armonía y la unidad
perdida del individuo con el universo. El individuo pierde esta unidad
cuando es consciente de la existencia del tiempo y la muerte. Es decir,
en el momento que tenemos conciencia; dejamos de ser niños.
A modo de conclusión del análisis de los poemas, encuentro
que la visión barroca de Cernuda es de índole mítica.
Al instaurarnos en la conciencia del tiempo, de la muerte y del anhelo
de conocimiento, perdemos nuestro vínculo originario con la armonía
del mundo; sólo en la infancia poseemos este estado de absoluta
unidad con el cosmos.
El poeta, como el niño, logra restituir, aunque de manera efímera,
el momento mítico, fuera del tiempo. Por eso la poesía es
la búsqueda de ese tiempo eterno perdido. Además, la evocación,
la imaginación, y algunos parajes de la naturaleza posibilitan
acercarse a una edad mítica en que el gozo era absoluto. En esta
edad el placer no estaba en contradicción entre el amor y el deseo;
los cuerpos no quedaban bajo la tutela destructora del tiempo; y las ciudades
no asfixiaban la libertad, con las necesidades reales o inventadas que
sujetan y rompen la unidad del ser humano con el mundo.
NOTAS
1 Para un análisis del barroco es interesante
tener en cuenta el artículo de Blas Matamoro. Algunas ideas interesantes
que expresa son: "La palabra barroco tiene orígenes oscuros.
Los etimólogos sospechan que su raíz es prerrománica
y se hunde en alguna lengua ibérica, pero no podemos categorizar
hasta el latín filosófico medieval, en que designa, por
razones de nemotecnia, el cuarto modo de la segunda figura lógica,
aquel silogismo que afirma en general lo que niega en particular (en sus
premisas), arrojando una conclusión asimismo negativa"(217),
"La connotación despectiva del barroco hasta comienzos de
nuestro siglo implica la no declarada afirmación valorativa del
clasicismo. El mismo Borges, en cuya insistente metaforización
aparecen los ejemplos del barroco español (Gracián, Quevedo,
Gongora, en cierto modo Cervantes) define al barroco como el arte que
anuncia su propia extenuación (218) Exalta los valores telúricos
de la madre naturaleza...como un niño regalón, el artista
barroco es caprichoso, exalta narcisísticamente su propio carácter
hasta la caricatura. Es licencioso e indecoroso como el Carnaval, la fiesta.
Es la celebración del retorno al Placer de los placeres, el perdido
mundo de la unidad materno-filial"(222). "Vivimos un tiempo
que tiene un aire de familia con el barroco...la verdad como hueco, el
saber de lo discontinuo, la fragmentación del discurso, un universo
despiezado e inconcluso, la realidad de la cosa trasladada a la representación
de la cosa, la naturaleza como indeterminada, son rasgos de la llamada
posmodernidad. Su parecido estructural con el barroco no es gratuito"(233).
2 En el poema de Quevedo, "A Roma, sepultada en
sus ruinas", plantea los tópicos que más frecuentaría;
muerte, tiempo y destrucción.
Buscas en Roma a Roma. ¡oh peregrino!,
Y en Roma misma a Roma no la hallas:
Cadáver son las que ostento murallas,
Y tumba de sí propio el Aventino.
Yace donde reinaba el palatino;
Y, limadas del tiempo las medallas,
Más se muestran destrozos a las batallas
De las edades que blasón latino.
Sólo el Tibre quedó, cuya corriente,
Si ciudad la regó, ya sepoltura
La llora con funesto son doliente.
¡Oh, Roma! En tu grandeza, en tu hermosur,
Huyó lo que era firme, solamente
Lo fugitivo permanece y dura (5).
El poema expresa la realidad inexorable del paso del tiempo sobre las
obras humanas. El peregrino busca en las ruinas lo que ya no es, sólo
queda la imagen, la ilusión de lo que fue. La realidad es vana
ilusión de un pasado que borra con todo.
3 La función de la imaginación en la poesía
de Cernuda la analiza J. Bruton, la relaciona con la teoría de
la imaginación de Coleridge: "The Imagination functions as
a fusing, synthesing power whose operation generates a new reality by
shaping parts into wholes, by reconciling opposites and drawing unity
from diversity. The Imagination is not, as for the neoclassic writer,
a mechanical faculty, nor an aggregative and associative faculty; it is
rather a vital and organic power commom to all men" (387).
4 Para A. Koyré el universo de los griegos era un "mundo com
un todo finito, cerrado y jerárquicamente ordenado"(6).
5 Cernuda achaca a la mediocridad el que se sienta incómodo en
las ciudades. El poeta se considera un ser distinto, en una sociedad que
no lo comprende. Si en el modernismo el poeta se cree el intermediario
de los dioses, y por encima de la multitud. En Cernuda su actitud como
poeta es la del romántico incomprendido que debe dedicarse a una
vida alejada y solitaria. Así menciona el oficio del poeta en "El
poeta"; "...la desdichada historia humana que rescata la palabra
pura de un poeta", y del poeta se le antoja "el recuerdo de
una vida anterior, vago e insistente, ahogado en abandono y nostalgia"(Ocnos,
66).
6 Para Freud, la etapa infantil corresponde plenamente al narcisismo primario;
"Nuestras observaciones y concepciones sobre la vida anímica
de los niños y de los pueblos primitivos. En estos últimos
hallamos rasgos que, si se presentasen aislados, podrían imputarse
al delirio de grandeza: una sobrestimación del poder de sus deseos
y de sus actos psíquicos, la 'omnipotencia de los pensamientos',
una fe en la virtud ensalmadora de las palabras y una técnica dirigida
al mundo exterior, la 'magia', que aparece como una aplicación
consecuente de las premisas de la manía de grandeza. Suponemos
una actitud totalmente análoga frente al mundo exterior en los
niños de nuestro tiempo, cuyo desarrollo nos resulta mucho más
impenetrable"(73).
7 La sensación de soledad y exclusión de la sociedad que
le ha correspondido vivir es un aspecto romántico en la poética
de Cernuda. Los poetas románticos sentían a la sociedad
que los rodeaba como mediocre y falsa; y eran los únicos que expresaban
una pureza de espíritu. Para Cernuda "la actitud romántica
es sólo una fecha en la historia del espíritu y desaparece
pasada esa fecha, hablar hoy de romanticismo unicamente significaría
conmemorar un gesto perdido, pero no el continuo fluir de una corriente
inagotable en la criatura humana. Más el romanticismo, como el
héroe que lo encarna en Cadiz, el novelesco episodio de Galdós,
repite apagadamente en nuestro oído: ¿Crees que muero? ¡Ilusión!
Yo no puedo morir; soy inmortal"(Crítica 125). Para María
Capote, "La soledad siempre acompaño a Cernuda. Desde los
primeros años de la niñez, a solas en la biblioteca paterna,
pasando largas horas inmerso en la lectura o bien mirando el mundo que
le rodeaba, nuevo y maravilloso para ojos de niño. Después
la soledad lo siguió hasta la muerte. Pero ésta no siempre
fue tormento para el poeta; en muchas ocasiones fue tranquilidad y sosiego
creador"(47).
8 La idea de la relación amor y deseo la plantea O. Paz de la siguiente
manera: "Difícil unión entre amor contemplativo y amor
activo...la violencia del deseo, sin dejar nunca de ser deseo, tiende
a transformarse en contemplación de la persona amada. Al escribir
esta frase me asalta una duda: ¿puede hablarse de persona amada
en el caso de Cernuda? Pienso no sólo en la índole de la
pasión homosexual -con su fondo de narcisismo y su dependencia
del mundo infantil, que la hace caprichosa, tiránica y vulnerable
a la enfermedad de los celos- sino en la turbadora insistencia del poeta
en considerar el amor como una fatalidad casi impersonal"(192). La
actitud frente al amor en Cernuda, donde no existe un amor puro ni una
persona que se ama por encima de todas las cosas, y para toda la vida;
establece una clara diferencia entre Cernuda y los románticos del
siglo pasado. No es, por tanto, en la temática del amor donde se
nota lo que tiene de romántica la poesía de Cernuda.
BIBLIOGRAFIA
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