HYBRIDO

ARTE Y LITERATURA

JOSE JESUS OSORIO es profesor en Queensborough Community College de Nueva York.

Los cuerpos olvidados

Es un pedazo de piel la que vuelve
atada al viento y al olor de las flores.
El resplandor del sol en las ventanas,
opacas de mugre y tiempo,
recupera tu cuerpo recién salido del agua.
Hace ya tanto de ello
que sólo queda el agua,el resplandor, la nada.


Es la sombra escueta de un árbol joven, delgado y tierno,
su ondear se me antoja tu cuerpo
caminando ágil las tardes de otros tiempos.

Es el insistente repaso de partes de tí
en las cosas insulsas de ahora.
Es rehacer un fósil, armar un rompecabezas,
llenar un crucigrama, hechos de polvo y tiempo;
la nada envuelta en papel de recuerdos.

Al insistente retornar de tus contornos perdidos,
mis ojos responden con el afan del gato,
mis manos con la destreza del escultor,
mis pasos caminan alrededor de sombras y destellos fugaces.

Persigo una estela hecha de contrastes de blanco y negro
escondidos en el ocaso del crepúsculo de los recuerdos.

Ausencia eterna


No es la ausencia, la otra,
la que me inquieta.
Es la ausencia de siempre:
la del tiempo o de una hoja
que crujió bajo nuestros pies
o el leve eco del aleteo de un pájaro nocturno.

La ausencia de aquello que mi mano ya no alcanza
y frío y hueco el aire silva.


Es lo de siempre:
la eterna ausencia poblada de voces
a punto de apagarse,
un irse diluyendo poco a poco en la nada,
que deja un sabor insípido en la boca.
una lúgubre sensación de soledad
poblada de ruidos sin aliento.

Es la ausencia
que se disuelve en el universo,
y de tan lejos se ve triste y solo
a punto de dejar de ser.