DIEGO GIL PARRA.
Nacido en Marsella, Colombia en 1967. Es licenciado en Literatura en la
Universidad del Valle (Colombia). Ha publicado poemas y cuentos en revistas
colombianas. Es autor de los libros inéditos: Miscelánea
(minicuentos), y El homo literarius (aforismos). Es profesor universitario
desde 1993. Es miembro fundador del Taller Literio Botella y Luna.
Se fue un día
Se fue un día la niña,
se fue para no volver a irse.
Se fue entre caminos y temblores,
entre la paz y esta guerra.
Se fue con su lentitud de horas,
con la rapidez del ave.
Se fue con su cabello rubio enredado
en mis pálpitos.
Se fue con mi poema servido a la mesa,
intacto.
Se fue con su cartera y sus espejos,
se fue con mi ala atascada.
Se fue con la imagen de mi nombre.
Se fue con su boca
Y con su beso innúmero.
Se fue en barco y en aeroplano
y en alfombra mágica.
Se fue atravesando la mar,
atravesando mi garganta.
Se fue con su ombligo y su lengua,
con su carne y sus sílabas.
Se fue sin el plop de las tiras cómicas.
Se fue como quien muere,
se fue matándome.
Se fue con la ola
y yo me quedo aquí, allá, en ningún lado,
con la sal amarga de su recuerdo.
Se fue como la dinamita esparcida,
como la esquirla hiriendo bajo la piel.
Se fue con sus paisajes surorientales
y dejó sollozando mis montañas, mis ríos.
Se fue clásica, serena,
se fue turbia, acre.
Se fue pronto y desde siempre,
se fue como cumpliendo un rito fácil.
Se fue con rudeza,
se fue contundentemente.
Se fue sola,
Se fue asolando.
Se fue única
y se fue todas.
Se fue para aumentar el hambre
de mis fauces de mi lecho de mi cruz.
Se fue un día la niña,
se fue un día,
y ese día fue la Noche.
Tres sílabas para papá
¿Que me responda la ceniza? Te sobrevivo,
¿Que me escuche la fosa? Cierto que usted no sabía cantar
Padre, ni rezar
papá, ni bailar
padre océano y firmamento ni cocinar
porque no hay símil para más. ni llorar.
Padre camisa color caqui, Pero tampoco yo he podido aprender esas cosas
sombrero blanco, ni muchas otras.
mirada amplia, apá,
caminar robusto, yo sólo te sobrevivo y nada más.
don Gilberto sí señor, O tal vez un poco:
zapatos verlón, bandera en lo alto cada ciertos días,
furia verde, algo de calor agudo,
nobleza de ochenta y siete kilos. malos y padres recuerdos.
Padre, Papá,
entendí su luz desde el comienzo; eres ceniza,
la he ido abriendo desde su conclusión, y nada más grande
la suya, papá, que ser desde siempre
la suya. tu ceniza.
Me sigue usted ganando con el plato,
padre,
y con el temple
y con las bestias
y con la vida...
Yo no sudo como usted, papá.
Yo no escucho la hierba con el hacha en la mano como usted, papá.
Yo no cabalgo ni escribo ni ando como usted, papá.
Yo no soy valiente, no soy recto.
Yo sigo sin ser como usted, papá.
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