CIPRIANO A. CARDENAS
University of Texas at Brownsville
Zacarías Taylor
(Recordando la primera batalla de la Guerra entre México
y los Estados Unidos, efectuada el 6 de mayo de 1846, en Palo Alto, Texas—unas
siete millas al norte de Matamoros, Tamaulipas)
Sobre la árida llanura, en el extenso llano
que rodea su tienda de campaña, fija su vista
el general Zacarías Taylor.
Apoya la cabeza en las manos y medita.
Piensa; piensa mientras el fuego del sol
ciega sus ojos de calentura que reflejan
la prieta tierra y los negros y torcidos mezquites
del triste suelo tejano-tamaulipeco.
El sol del mediodía, rojo y redondo, empieza
a entorpecer el cuerpo y pensamiento del General,
y sus ojos van adquiriendo la mirada enigmática
de los locos.
Los ojos sanguinarios de Zacarías Taylor
miran la planicie de Palo Alto y se entusiasman
ante la imagen que crece y se dilata
hasta abarcar todo el panorama.
Ante sus rojizos ojos alucinados
desfilan ciudades de vidrio y acero
contruidas por hombres color de tierra
y gobernadas por hombres rubios
que hablan inglés y que oran
en templos protestantes;
En la tierra sequiza y esquelética,
mira hombres de piel morena labrando
en los campos, dirigidos por señores
anglosajones.
Pero los rumores del ejército mexicano
que se acerca, despiertan al general Taylor
de su profundo pensamiento.
En el campo de batalla de Palo Alto
se oye la descarga de los cañones
y el tronido de los cascos de la caballería.
¡La batalla se manifiesta por sollozos
y gritos descompasados
y por rumores y estruendos aturdidores!
¡Un pulmón sangriento cae cerca del General!
si para algunos de sus compañeros—muertos ya—
ha transcurrido un sólo segundo,
para Zacarías Taylor,
el momento abarca un siglo y medio
de turbio espejismo.
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